Esa es la frase del día.
Cuántas veces nos ha pasado que, al doblar la esquina, bajarse de la micro, subir las escaleras, etc, nos cruzamos con alguien, que repentinamente nos gustaría conocer por alguna razon u otra, una mujer bonita, alguien que se ve simpático, alguien que se ve interesante, alguien agobiado o notoriamente deprimido, entre muchos otros. Sin embargo, y por mi parte, no somos capaces, o valientes, como para arrivarles, o afrontarlos y hablar, un saludo, un disculpa, ¿estás bien?.
Si nos detemos un minuto en lo anterior, y nos ponemos pesimistas (u optimistas en aquellos con una Fe religiosa muy grande) esa persona, podría ser la última que vieramos, y aún asi, nos quedamos ahí, en el asiento, en el ritmo del caminar, en el cansancio diario, en la escusa cualquiera que es mas fuerte que la misma intriga de saber como es ese otro ser que vive y pasa por tu lado.
Sin mas, me despido, retomando el blog, ya que mi pc estaba en la UCI, y ademas le había perdido el ritmo al mundo.
saludos dos
Nataniel
Una vez alguien me dijo por ahí que existe una gran riqueza en donde no hay afectos, porque la libertad de no conocer al otro da paso a la verdad y a los comentarios desde "adentro"...me ha pasado que me es más fácil contarle cosas a gente desconocida (o poco conocida) que a gente que conozco... además que se aprenden hartas cosas y los viajes en micro o metro son más entretenidos xD
Saludos!
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Rodrigo Rojo
Estudiante de Ingeniería Comercial, Universidad de Chile